Un siglo religioso. Pero, ¿será espiritual?.

Mi exposición se asienta en la distinción entre “religioso” y “espiritual”. Esta oposición sucede, por una parte, entre aislamientos, es decir humanidades separadas por estar totalmente ensimismadas y, por otra parte, una humanidad plural cuya unidad se dividiría en tantas figuras espirituales que serían, según la metáfora de Husserl, como las de un mismo mar. La diferencia se halla en el hecho de que los valores espirituales -y no religiosos- están profundamente vinculados, como lo demostraré después, con los valores de descentramiento y de diálogo orientado hacia un objetivo panhumano. Read More