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Cultura y Valores

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VERA HALL

vera hall 1

No se puede amar todo el día, todos los días. ¿Y entonces? Se busca refugio donde se pueda. Tal vez se acaricie y atiende a un perro; o se tome unos pinceles para elevarse en colores y formas y composiciones que no se sabe cómo finalmente quedarán; o se ruega que por Facebook, Twitter, Whatsapp, o tras el sonido del timbre, llegue alguna sonrisa que rescate y justifique.

Vera Hall cantaba en su cocina. Y John Lomax la grabó ahí, en 1937. Tenía entonces 35 años. La grabó cantando Trouble so hard  (“Los problemas son demasiado difíciles). Vivió hasta los 62, siempre como cocinera y lavandera, siempre en la misma miseria en la que vivió y murió, y ciega estaba ya a la hora de su partida. La cruz de madera sobre su tumba se perdió, y así se perdió su cuerpo. Nada de ella quedó. ¿Nada? Ella tampoco podía amar todos los días, todo el día. Y entre sus memorias está la luz de su voz, de su corazón, en la cocina, cantando Trouble so hard:

Ooh Lordy, troubles so hard

Ooh Lordy, troubles so hard

Don’t nobody know my troubles but God

Don’t nobody know my troubles but God

 

Te estamos escuchando, Vera, vos en tu cocina, nosotros acá:

https://www.youtube.com/watch?v=r9SENzRLk_M

 

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LO QUE FUIMOS, LO QUE SOMOS

libertango

¿Cuál de las artes fue la primera? ¿En qué momento fuimos algo más que matar para comer, para defender nuestra propia existencia amenazada por algún animal, algo más que dormir y observar muy atentos el horizonte, todo lo que se mueve, porque ahí puede estar la diferencia entre sobrevivir o perecer sin más? Ni siquiera sabemos cómo fue que nos dimos cuenta que la cópula provocaba hijos. ¿Fue la danza el primer gesto de eso que hoy llamamos arte? Danza para atraer lluvias cuando empezamos a cultivar la tierra, para protegernos de amenazas cualesquiera fueran, danzas invocantes, danzas convocantes. ¿Fueron las pinturas en cavernas el primer gesto de eso que hoy llamamos arte? Pinturas hechas con los mismos sentidos y objetivos de la danza.

No lo sé, no lo sabemos. Ni qué decir de los instrumentos de música. Ni cuáles fueron los propósitos con los que al comienzo los usábamos.

Apenas sé de mis asombros cuando escucho, cuando veo, esta Filarmónica de Moscú, interpretando Piazzola, interpretando Libertango, y hay instrumentos de viento, de percusión, de cuerdas, hay danza, hay esto y hay aquello, y me callo.

Dije mis asombros. No dije que no hay un afuera, no dije lo que hay junto a mi ventana porque no sé, absorto estoy, absorto, y vos frente a mí, y te miro, y siento que la vida palpita adecuadamente.

https://www.youtube.com/watch?v=kdhTodxH7Gw

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Las mujeres americanas, el museo El Prado, y una guitarra.

moffat

La última vez que fui a El Prado me ocurrió lo siguiente.

En esos momentos andaba yo escribiendo sobre los primeros 50 años de la conquista española en América, centrado en lo que fue la vida de la mujer originaria ante los invasores. Un escrito sobre circunstancias muy profundas, con los desgarros que se pueden suponer y aun más. De modo que antes de ir a conversar, mejor dicho a callar y “oír” lo que siempre Velázquez dice en sus pinturas, iba a observar la obra de Tiziano: específicamente, su retrato de la Reina Isabel, venida de Portugal, esposa de Carlos V, Rey de España y de la América española, muerta a los 36 años, y que fuera contemporánea Atlántico de por medio de esas mujeres americanas de las que yo estaba escribiendo. Nada mejor que comparar lo que fue ella y lo que fueron y vivieron las mujeres americanas en ese mismo momento. Read More

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BIBLIOTECAS, MI BIBLIOTECA.

 biblioteca del clementinum, praga

Digamos que no uno tiene la biblioteca que anhela sino la que puede. Incluso, me pregunto si los muchos miles de volúmenes de la biblioteca de Umberto Eco le alcanzan.

Los hechos se complican por demás si a eso le sumamos las mudanzas que suelen ocurrir, la falta de espacio suficiente del que generalmente se dispone. Y están también los hechos trágicos, como las veces que Onetti tuvo que vender sus libros por falta de dinero, o las bibliotecas que fue dejando Benjamín en su huida de quienes buscaban encarcelarlo y matarlo.

De modo que debe uno mantener con su biblioteca una relación de amor, sí, pero también de humildad. Read More

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CLEOBULINA

mujerengrecia

 

Hay que hablar de Cleobulina. Digamos que vivió unos seiscientos años antes de N.E. Fue hija de unos los siete sabios de Atenas, de Cleóbulo, aunque su padre según los historiadores la llamaba Eumetida.

Esta mujer se dio a escribir enigmas. Y atrajo con ella fama, dado que eran muy ingeniosos. Varios fueron los que la recordaron y alabaron: Cratino escribió una obra a la que puso su nombre, Laercio y Clemente de Alejandría la nombran. Y fue Plutarco el que adjudicó a Cleobulina un enigma que cita Aristóteles en la Retórica, referido a la aplicación de ventosas, Read More