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Cultura y Valores

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Mucha tecnología y más ignorancia

Una de las grandes luchas en el Siglo XX ha sido contra el analfabetismo. Y buena parte del mundo aún sigue en este estado: niños, jóvenes, adultos y ancianos siguen ahí, en la ignorancia y en la pobreza y en el abandono de salud. Pero otro de los peligros que ya enfrentamos es el del semianalfabetismo, junto con una poderosa tecnología de comunicación por donde se difunde la creencia de que hemos “superado” esa realidad. Oigamos a George Steiner:

“Las tecnocracias populistas y de masas se caracterizan por el semianalfabetismo. Por una habilidad elemental para leer textos sencillos y la incapacidad consiguiente de profundizar en la sintaxis (estadísticas recientes consideran que la capacidad de lectura de más de la mitad de la población adulta de los Estados Unidos se encuentra al nivel de un niño de doce años). Este semianalfabetismo o subanalfabetismo que no puede ser erradicado por la educación masiva se convierte en algo política y psicológicamente aceptable (…) Las últimas estadísticas de la Unesco indican que casi la mitad de la cifra mundial de los niños que asisten a la escuela primaria, la abandonan antes de aprender a leer y escribir correctamente. En Latinoamérica, la proporción alcanza el setenta y cinco por ciento”.

Y más adelante agrega:

“(…) Las técnicas auditivas y orales de los antiguos eran explícitamente conservadoras, tenían como meta la memorización y la transmisión exacta. Las técnicas audiovisuales de los medios masivos están pensadas para producir un máximo impacto y una obsolescencia inmediata. La diferencia es fundamental. Aun  cuando puedan verse u oírse más de una vez, la pieza radial, el film o el programa de televisión, constituyen un acto estrictamente inmanente y esencialmente efímero. Su relación con el tiempo y con el eco dinámico de repetición en la conciencia posterior al acto es radicalmente diferente de la del libro. El hecho de que incluso los mejores films se vuelvan intolerablemente estáticos y pesados después de haber sido vistos tres o cuatro veces es una cuestión muy compleja”.

George Steiner, En una Postcultura, en Extraterritorial.