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¿Por qué las guerras?

 

Paul Colinvaux escribió allá por 1980 su análisis de los porqués de las guerras humanas a lo largo de la historia. Dejando de lado aspectos religiosos e ideológicos, su interpretación, que precisamente por ser tan parcial ha sido tan criticada, se basa en una perspectiva que se denomina biologista. Para Colinvaux, las naciones o los grupos humanos se lanzan a guerras contra otros porque buscan ampliar su nicho de vida, esto es, buscan preservar sus modos de existencia y acrecentarlos. Por esto, son las naciones más industrializadas y poderosas las que originan las guerras, ya que necesitan de territorios para sus poblaciones, de recursos energéticos, de recursos alimenticios. Y buscan preferentemente naciones más débiles para generar con ellas estrategias de dominio, ya sea político o directamente militar. Su libro, El destino de las naciones, lleva un epígrafe que todo lo dice: Una interpretación ecológica de la historia. Son esos nichos de valor ecológico los que buscan las naciones desarrolladas. Al analizar el futuro, reiteramos, allá por los ochenta, sus decires sin embargo tienen más de una razón válida: habla de África como el continente que más proclive a las guerras se encuentra, dado sus riquezas y el interés de las potencias en ellas. Y también de Sudamérica, por las mismas razones. Incluso, las posibilidades de guerras nucleares, las estudia como muy factibles y de tiempo breve, ya que los ataques sorpresa serán a su entender lo más esperable y decisivo. Además, establece algunos programas de acción en esos territorios luego de dichos ataques nucleares.

Por demás inquietantes, sus observaciones, a pesar de sus parcialidades, no revisten inexactitudes. Son notas pertenecientes a una estructura mayor, donde entran en juego otros factores históricos que hoy son de gran valor: los factores religiosos, el rol de los medios de comunicación (especialmente las redes sociales), la posibilidad de guerras químicas además de las nucleares, etc. Incompletos, sus análisis revelan sin embargo el pensamiento crudo y sin máscaras de los Estados y clases dominantes. Lo que no es poco.