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NOCHEBUENA, NAVIDAD

arbol de navidad 1

 

¿Hay algo peor a que uno no lo amen?

Sí. Que uno no sepa amar. Porque entre atender y cuidar hay grandísimas diferencias.

¿Hay algo peor a que uno no lo amen y que uno no sepa amar?

Sí. Que uno no sea necesario, para quien sea, así fuere el anciano más odioso de la familia, pero que depende de nosotros para conseguir sus remedios.

Porque es verdad que, por lo general, hay verdades que nos ocultamos o no nos damos cuenta.

Por ejemplo, que siempre pedimos que nos amen antes de reflexionar si amamos como la otra persona nos pide.

Por ejemplo, que pocas veces pensamos en quienes nos necesitan antes que en nuestras propias necesidades.

No descubriremos nada si mencionamos que para estas fechas suelen invadir las melancolías y las tristezas, porque uno quiere estar con los que ya no están, o porque los que están resulta que están lejos, o porque sentimos que lo que buscamos no nos llega.

Pero hay tanto y tanto que uno puede hacer. Ya que, como algún poema lo sentenció, “hasta el pájaro más breve tiene derecho a inaugurar el alba”.

Son días previos a las llamadas festividades de Nochebuena y Navidad. Una amiga en Madrid irá el 24 a la noche a la iglesia cerca de su casa, ya que ahí atienden y dan de comer a los sin techo y sin trabajo, se anotó para eso (sshh, que no se entere que lo estoy contando). Una sobrina, también otras amigas, redoblarán esfuerzos de atender a los perros que hay en las esquinas, cerca de donde viven, dándoles de comer, curándolos y protegiéndolos de la pirotecnia que los asola en estas ocasiones.

Estos ejemplos son un poquito, nada más. Porque hay tanta gente que cotidianamente te salva y nos salva: vos, del otro lado de la página, de la pantalla, o con tu voz que lenta o rápida va y va y abraza y rescata con solo decir “¡buen día! ¿cómo estás?”, entonces uno sabe y siente la bella resistencia de las semillas de un algarrobo, sin ir muy lejos, que quedan indemnes después de un incendio prolongado, uno siempre encuentra tanto y tantos que son la flecha en movimiento, el aroma erguido y elegante de las hojitas de incienso, que al tocarlas nos pregnan e impregnan de su modo de ser hecho para olerlas y adherirse a la fuerza viva y transparente de existir. No hay nada mejor que tu vida para nuestra vida.

(¿será todo esto parecido a este sonido: Tao of Love?