LOS SOLES CONTRA EL MURO

beso1

Vivir así. Sí. Coronar emociones, susurros, historias anteriores y actuales. Coronar el andar juntos, solidaridad absoluta. Coronar con tanto que no se puede nombrar porque es lista sin fin. Porque no es lo mismo ser juntos que estar al lado. Como aquellos que confunden tener una casa con vivir en un hogar. Si a uno le da vergüenza tanta obviedad.

Se habían visto por vez primera a la salida de la boca de un subte, lo que con los años comprenderían como la unión tras un viaje de profundidades. Se miraron y ambos se dieron cuenta de que no eran los ojos los que miraban: había un aire de magnolia inaugurada, de bermellones complementados por naranjas delicados, el sello invisible que acaba de ser grabado en cada pluma de los altos pájaros tras los altos árboles. Él le preguntó por una dirección que en realidad ya conocía. Ella le respondió a las dos inquietudes: a la referencia de mapa, y a la invitación mal disimulada. Por eso sonrió mientras contestaba, agregando: voy para allá, te indico cuando lleguemos. Y desde entonces están llegando, cada mañana, todas las noches. No saben los porqués de que se amen, ni siquiera qué es eso nombrado amor. Sólo pueden mencionar gustos, actitudes, valores, que él gusta de fijarse en toda ella mientras desayunan, que ella acomoda en él una camisa, un saco, y le deja tatuado un beso sobre el movimiento de sus respiraciones. Los mohines de tu boca no cotizan en bolsa, pero deberían hacerlo, suele decirle él. En ese sauce de allá se mueve su follaje como los dedos de tus manos sobre mí, suele decirle ella. Read More