Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo.

ISSN 1669-9092

KONVERGENCIAS LITERATURA

Año I Nº 2 Abril 2006

 

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CONVERSANDO CON MARIO QUINTANA:

 

“NUNCA EVOLUCIONÉ.

SIEMPRE FUI EL MISMO”

 

Sergio Faracao (Brasil)

 

Traducción. Cristina Roganti (Brasil)


 

 

 

 

 

 

 

En el centenario del nacimiento de Mario Quintana, Cultura(1) publicó una entrevista inédita que el poeta alegretense (2) concedió en la década del 70, a su amigo y coetáneo Sergio Faraco (3).

 

En la conversación, por escrito, Quintana comenta su recorrido en la literatura: “Nunca evolucioné. Siempre fui yo mismo”.

 

Sergio Faraco  afirma “no me acuerdo de la fecha en que comencé y no llegué a terminar esta entrevista con Mario Quintana. Puede remontarse a 1970 o, quién sabe, a 1974, pues tengo cartas de esos años en las  que me avisa: “Tu encomienda está lista”. También no me acuerdo por qué no la terminé. Recuerdo, sí, que la hice de a poco. Escribía a máquina una pregunta en una hoja del viejo Correo del Pueblo y, días después, iba a buscar la respuesta, manuscrita en la misma página. En las décadas de los 70 y 80, nosotros nos veíamos con poca frecuencia en la redacción. Unas pocas veces él me visitó en la oficina de Justicia del Trabajo, entonces en la avenida Julio de Castilhos, donde yo era director de una secretaría. Pertenecen al período en el que nos veíamos casi diariamente, la mayoría de las innumerables cartas que me remitió por correo. Vaya uno a entender a ese hombre...

 

Las preguntas me parecen hoy un poco insulsas y él trató de despacharlas de un plumazo. En la última fue más allá. Tal vez yo haya reclamado por la brevedad de las respuestas o tal vez haya tocado un punto que, para él, era más sensible.

 

 

Sergio Faraco: En una reciente entrevista y diciendo alabarlo en tus propias palabras, Gilberto Mendonça Teles mencionó a Augusto Meyer como un maestro para ti. ¿Maestro en qué términos? ¿Qué importancia tuvo su literatura para la tuya? ¿Y la persona de él?

 

Mario Quintana: Augusto Meyer, por su formación humanística, por su dominio directo de tres literaturas, la francesa, la inglesa y la alemana, por su don poético, por su cultura, fue, según la irrefutable opinión de Rachel de Queiroz, el más completo intelectual de nuestra generación. Por eso todos nosotros, incluyéndome, siempre lo consideramos un maestro.

 

Faraco: Aquel soneto que comienza así: “Yo nada entiendo de la cuestión social/ yo formo parte de ella simplemente”... algunos lectores lo interpretan como una declaración de desinterés por los problemas sociales de nuestro tiempo. ¿Cómo sería la versión en prosa de lo que quisiste decir?

 

Quintana: Nunca se puede decir una cosa mejor en prosa que en verso. Tales “lectores”, por lo visto, hacen un alto en el fin del verso, ignorando el resto.

 

Faraco: Repetidamente la gente escucha a alguien hablar que Fulano es un poeta mayor, lo cual implica necesariamente la existencia de poetas menores. ¿Estás de acuerdo con ese discernimiento?

 

Quintana: Un poeta, para mí, no es mayor ni menor, ni grande ni pequeño. Solo hay dos alternativas: es poeta o no lo es.

 

Faraco: Antiguamente, tenías aprecio por la métrica, en tributo al Parnasianismo y, quién sabe, a ciertas reglas clásicas. Hoy, tu verso es libre, aunque se pueda decir, como Eliot, que verso alguno es libre para quien desea hacer un buen trabajo. ¿Ese cambio tuvo algo que ver con los resabios del modernismo (4)?

 

Quintana: Me acuerdo que allá por 1927 yo ya hacía versos intimistas, en un tono coloquial, tipo “recados de poesía” (5). Todo poeta consciente sabe que no hay nada más difícil que un verso aparentemente fácil. Un soneto ya trae su musiquita en las entrañas. Pero, para hacer un poema en verso libre es necesario crear para cada uno de ellos un “arte poética”, es necesario equilibrar los versos, sino el poema se desmorona. Los versos que más trabajo me dieron fueron los versos libres de O aprendiz de feiticeiro. No son, por otro lado, nada cartesianos. Obedecen a la asociación de imágenes (y no asociación de ideas). O aprendiz es, de entre todas  mis obras, la preferida de Augusto Meyer, a quien además, se la dediqué, y de Carlos Drummond, que le dedicó un poema: Quintana’s bar. (6) Pero la liberación del verso no quiere decir la liberación del poeta. Él tiene que luchar siempre con la forma, como Jacobo con el Ángel. “Yo no te largaré hasta que me bendigas”, le dice aquél a éste. En cuanto al soneto, está incluido en la libertad de expresión. ¿Por qué?, ¿Para qué? ¿Cómo excluirlo? Si me inicié con un libro de sonetos, A rua dos cataventos, fue exactamente por este motivo. Él andaba tan desmoralizado... de modo que ambiciosamente intenté, en A rua dos cataventos, “hacer sonetos que fuesen poemas”. No hubo, en la sucesión de mis libros, una evolución, como algunos críticos juzgan, llevados por la cronología de publicación. Nunca evolucioné. Siempre fui el mismo.

 

 

Notas

 

(1) Sección sabatina del diario Zero Hora. Porto Alegre, 18 de febrero de 2006.

 

(2) De Alegrete, Río Grande do Sul, Brasil.

 

(3) Escritor, autor de Lágrimas na chuva.

 

(4)El Modernismo fue un movimiento cultural que resultó de modelos importados de Europa, específicamente de las vanguardias francesa e italiana, a los cuales fueron sumadas las tendencias nacionales. Se menciona como obra inaugural, "Paulicéia desvairada"  (1922) de Mario de Andrade. Este movimiento tuvo diversas líneas, y fue  un importante factor de transformación y punto de referencia de la actividad artística y literaria brasileña. Defendió básicamente la libertad de creación y experimentación. Se rebeló contra la estética académica, valorizando los temas de lo cotidiano y predicando el uso de la lengua con una fuerte presencia de las particularidades regionales del país.

 

(5) En castellano en el original.

 

(6) “No Quintana’s Bar,/ sou assiduo cliente./É um bar que n~são é bar,/ é um bar diferente.”

 

Sergio Faraco y Mario Quintana citan a:

   

Augusto Meyer (1902 –1970): Poeta, ensayista, crítico literario, folclorista y autor de libros de memorias, considerado paradigmas del género en la prosa brasileña: Segredos da infancia (1949) y No tempo da flor (1966). Nacido en Puerto Alegre, es autor de una poesía modernista con un toque regional, como en Coração verde (1926) y Poemas de Bilu (1929). Fue creador y director del Instituto Nacional del Libro. Es uno de los críticos más respetados de Machado de Assis. Murió en Río de Janeiro.

 

Gilberto Mendonça Teles: Poeta goiano, nacido en Bela Vista de Goiás, en 1931. Uno de los grandes comentadores de la obra de Carlos Drummond de Andrade. Como poeta, se destacó en su obra Pássaro de Pedra (1962), A raiz da fala (1972), Plural de nuvens (1984) y Álibis (2000). Vive en Río de Janeiro.

 

Fachel de Queiroz (1910-2003): Novelista y cronista nacida en Fortaleza (Ceará). Su primera publicación fue la impactante El quice (1930), obra que tiene como escenario la sequía de 1915 en la región nordestina de Brasil. Entre sus novelas, se destacan As três Marias (1939) y Memorial de Maria Moura (1992), obra convertida en miniserie por  la TV Globo en 1994. En 1977, fue la primera mujer elegida para la Academia Brasileña de Letras.

 

T. S. Eliot (1988-1965): Poeta, traductor, dramaturgo y crítico norteamericano. Es considerado uno de los maestros de la poesía contemporánea, autor de obras fundamentales del modernismo como The vaste land (1922) y Cuatro cuartetos (1943). Ganador del Premio Nobel de Literatura de 1948.