Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo.

ISSN 1669-9092

KONVERGENCIAS LITERATURA

Año II Nº 4 Primer Cuatrimestre 2007

 

portada

 

 


ENTREVISTA A JOAQUÍN RODRÍGUEZ VARGAS

 

MARÍA ELVIRA LUNA ESCUDERO ALIE (PERÚ)


 

 

 

 

                              

 

Joaquín Rodríguez Vargas, especialista en Estudios del Medio Oriente, es uno de los pocos hispano-parlantes en el mundo que domina la lengua persa al punto de poder traducir profesionalmente del persa al castellano.

Está casado con Mina, una inteligente y guapa iraní que acaba de graduarse de médica. Joaquín y Mina tienen un niño encantador, de ojos soñadores y nombre poético: Arash.

Joaquín empezó a estudiar persa en la adolescencia, mucho antes de que Mina formara parte de su vida. Cuando conoció a Mina, Joaquín ya era un amante declarado de la cultura y la literatura persa.

Ellos vivían en Sevilla hasta hace poco; pero ahora viven en Madrid, donde Joaquín trabaja de traductor para la agencia oficial iraní: Irna.

 

¿Cuándo y por qué empezaste a estudiar persa? ¿Sigues perfeccionando tus conocimientos de persa?

 

Comencé a estudiarlo en 1983, cuando tenía 18 años. Siempre me han interesado las lenguas “raras” y en un principio quería estudiar árabe, pero cuando conocí a iraníes en Sevilla, no lo dudé, aprendí persa con ellos y dejé el árabe para más tarde.

Cuando se estudia algo con detalle nunca se termina de aprender, y esto es tan válido para los idiomas como para cualquier otra disciplina. En el caso de las lenguas, siempre hay una palabra, un giro, una expresión, un vulgarismo, que no has escuchado en tu vida, y esto es válido incluso para la lengua materna de uno.

 

Me has comentado que te encanta la literatura persa, ¿cuáles son tus autores preferidos?

 

Estoy obligado en caer en los tópicos y decir que me gustan los grandes clásicos como Saadí, Hafez, Rumí y Attar. En realidad cada cual tiene su encanto y cada uno me gusta por algo particular, pero entre ellos, nadie a la altura de Hafez —insuperado hasta la fecha— al que comparo en la poesía a Newton o a Einstein en la física. Pese a todo, la elección sigue siendo difícil.

Entre los autores del siglo XX, en la prosa prefiero a Sadeq Hedayat y a Simin Daneshvar, y, en la poesía, a Akhavan Sales y Ahmad Shamlu. Ello no quiere decir que los demás no me gusten. Me divierto mucho leyendo a Yalal al-Ahmad (marido de Simin Daneshvar) por sus críticas agudas (aunque, en mi modesta opinión, su estilo no se ajusta para nada a los cánones literarios). Aprendo de Ali Shariati, más que literatura, cómo funciona la mentalidad de un iraní, además de que su estilo es maravilloso y me ayuda a entender por qué pudo embrujar a tantas personas.

 

¿Qué te fascina de Irán y de la cultura persa? ¿Encuentras algunos puntos de convergencia con la cultura española?

 

Su talento literario en general y el poético en particular. De la cultura persa me fascina el que hayan creado una cultura particular preservando su idioma, pese a la pujanza e influencia del idioma árabe por un lado y de la cultura islámica por el otro durante 14 siglos. El que los persas hayan podido desarrollar una cultura islámica propia a pesar del elemento árabe-musulmán y que además hayan conseguido expandir su lengua y su cultura en Asia Central y en el norte de la India es algo admirable y dice mucho acerca de la idiosincrasia cultural de los iraníes y de su cultura per se si se tiene en cuenta que los principales actores del “imperialismo cultural” iraní fueron turcos iranizados.

Las concomitancias que encuentro entre las dos lenguas es que ambas han sido dominadoras y linguas francas, una en América y la otra en Asia Central y el norte de la India. También las dos culturas consiguieron emerger a pesar de los árabes, cada una en un extremo del mundo islámico, y, además, expandirse.

 

¿Cuál es el rol y la influencia de la cultura persa en el mundo islámico?

 

Este es un tema espinoso que algunos intelectuales árabes e iraníes han debatido, entre ellos el egipcio Taha Husein, rechazaba, quizá por nacionalismo, que hubiese habido una influencia cultural persa en el mundo árabe. Este ha sido un debate un tanto mediatizado entre ambos bandos, pero la verdad es que la cultura árabe y persa están muy vinculadas, sobre todo en Oriente Medio. Habría que matizar muchos aspectos, pero objetivamente se puede decir, y así opinan muchos expertos en la materia, que la cultura de Irán ha sido determinante en la configuración del mundo árabe de Oriente Medio y Próximo —y aún más en el mundo turco y en Asia Central—. La literatura persa comenzó a influir desde el mismo momento de la conquista musulmana de Persia, y más a partir del siglo VIII, cuando el zoroastriano convertido al islam, Ibn Muqaffa vertió al árabe obras escritas en persa medio (pahleví) y la Administración Omeya reclutaba a escribas persas. En esa misma época, persas convertidos al islam ya escribían  poemas en árabe (uno de los más destacados fue Bashar ibn  Burd, que se jactaba de su “iranidad”.... en árabe). Pero la influencia cultural persa llegó a su auge con la llegada al poder de los abbasíes en el año 751 y fue una coyuntura que duró un siglo hasta la llegada del califa al-Mutawwakil. De ahí en adelante se produce una auténtica fusión de lo iraní y lo árabe y se multiplican por cien los sabios que trabajan en distintas ramas de la ciencia; astronomía, medicina, matemáticas, etc., casi todos ellos iraníes y algunos de los cuales ni siquiera habían salido en su vida de Persia. Es por eso que la denominación de “ciencia árabe” no es muy adecuada, pues si bien se valían de esta lingua franca, ni Al-Khwarizmi, ni Avicena, ni Biruní, ni Jayyam, ni Razí, ni Algacel eran árabes, por citar sólo los más conocidos. Ellos escribían en árabe como los científicos europeos de la Edad Media hacían lo propio en latín, y hoy, en inglés.

 

¿Cuál es la representación del persa/iraní en la cultura española, o cómo ven los españoles a los persas y cuánto difiere esta visión de la verdadera?

 

Está bien que lo plantees con esta dicotomía, persa/iraní. Aunque persa e iraní no son sinónimos, —en realidad persa es un hipónimo de iraní—. En esta nuestra España lo “persa” tiene rasgos positivos pues se asocia a la cultura y literatura de ese país, incluso a las alfombras y a los gatos, valga como anécdota. En cambio, lo “iraní” está satanizado pues más de 25 de años de propaganda demonizadora no pueden caer en saco roto. La imagen que los españoles tienen de los iraníes es muy mala, injusta diría yo pues pintando como se pintan a los iraníes no se hace justicia ni a éstos ni a la verdad. En la prensa, en la televisión, que va en busca de la noticia y si no la fabrica, siempre nos muestra la imagen de manifestaciones en contra de EEUU, o la de alguna mujer gritando con alguna fotografía del líder en la mano. Lo peor de esta propaganda es el hecho de satanizar al mismo pueblo, lo cual considero que es actuar de muy mala fe.

 

¿Cómo ven los persas, en general los iraníes, a los españoles? ¿Tienen una buena       perspectiva de ellos o se dejan llevar por estereotipos?

 

Los estereotipos son los juicios de los que no tienen juicio y eso es algo de lo que todos adolecemos en un momento dado. España e Irán son dos pueblos que no se conocen entre sí, y los iraníes que algo saben de España (exceptuando, obviamente, los que estudian nuestra lengua y cultura en Irán), adolecen al igual que nosotros de una imagen estereotipada de España (fútbol y toreo). El iraní de a pie quizá conozca más Latinoamérica. Valga como ejemplo anecdótico que estando en cierta ocasión en Irán uno me preguntó de donde era, al responderle que era de España, me preguntó en qué parte de Sudamérica se encontraba mi país, y al replicarle que no estaba en América sino en el sur de Europa, me preguntó extrañado, “pero, ¿allí no habláis español?”

 

¿Puedes decirme tu opinión sobre el proverbio italiano: “traductore, traidore”?

 

Creo que fue Cervantes quien dio la mejor descripción, a mi parecer, de lo que es una traducción de una obra literaria, al decir que era “como una alfombra del revés”. Pienso que es mejor tener una alfombra al revés en casa que no tener nada. Pienso que el traductor no es un traidor sino un soldado que lucha contra la palabra en pro de la difusión de la cultura, del entendimiento entre los pueblos —está descartado, por razones obvias, que lo haga por dinero—; en definitiva, trabaja por “el diálogo de civilizaciones”, desafía la “confusión de lenguas” escalando la Torre de Babel que divide a los pueblos. Modestia aparte, la obra de un traductor es más efectiva que cien cumbres de políticos, por lo menos en lo que respecta al conocimiento mutuo de los pueblos. Incluso las malas traducciones, que haberlas hailas, son mejores que el hecho de que no existan, siempre y cuando no estén hechas con mala fe.

 

Enumera los libros que ya has traducido del persa al castellano y los que tienes en proyecto, incluyendo el diccionario que estabas haciendo.

 

Hasta ahora he traducido “Tres gotas de sangre”, de Sadeq Hedayat, “Un año entre los persas” de E.G. Browne (del inglés, en colaboración con un amigo), “Suvashun”, de Simin Daneshvar, el “Ardavirafnameh y el Minu-ye-Jerad” (dos textos zoroastrianos que se publicarán en un solo libro en la Editorial Mandala, bajo el título de “Dos textos del Irán Antiguo”, en el que ha colaborado Juan Antonio Antón Pacheco, profesor de Filosofía de la Universidad de Sevilla), “El Rosedal” (Golestán) de Saadí, una obra clásica sapiencial en prosa rimada, del siglo XIII,  “Mi pájaro” de Fariba Vafi, una bonita novela de una autora viva, y “Del mundo de la ciudad a la ciudad del mundo.”, del ex presidente de Irán Mohammad Jatami, estas tres últimas serán también publicadas en el Cobre Ediciones.

Estoy ultimando una gramática de persa moderno para hispanohablantes, y, en cuanto al diccionario, es algo que he abandonado por ser un trabajo tedioso y “mal pagado”, y no me refiero al dinero sino al tiempo y las molestias a cambio de que luego sea difícil de publicarlo, teniendo en cuenta que los estudios de la lengua persa no están arraigados ni en España ni en ningún país de Latinoamérica como para que haya alumnos que lo adquieran.

En cuanto a las obras que tengo planeadas traducir, estoy realizando una traducción de los mejores relatos de Sadeq Hedayat y hay varios proyectos en curso en los que voy a colaborar con la Delegación Cultural de Irán en Madrid, que aún se encuentran en vías de estudio, aunque puedo adelantar que se trata de un trabajo sobre la historia de la literatura persa, y en principio queremos abordar la contemporánea. También tenemos entre manos el traducir una historia del Irán islámico (que no existe en español). Tengo otros proyectos en la cabeza, pero el día sólo tiene 24 horas, y estos son de momento, los prioritarios.

 

¿Cómo ha sido la recepción de tus libros en España?

 

Los libros que tratan de estas cuestiones no son ni muchos menos best sellers. Me gusta verlos, como decía un anuncio, “para una inmensa minoría”. Sé que cada uno de ellos tiene una tirada de 2.000 ejemplares y también te puedo decir que la crítica los ha acogido muy bien. He leído críticas en la prensa que me han complacido, a pesar de no ser yo el autor sino sólo el traductor. De Suvashun aún es pronto para pronunciarse, pero sí sólo tuviese la mitad de la acogida que ha tenido en Irán (más de una veintena de ediciones), podrás imaginarte que me daría por satisfecho.

 

¿Fue más difícil traducir a Sadegh Hedayat o a Simin Daneshvar? ¿Es en general más difícil traducir literatura que libros de viajes por ejemplo ¿no?, como: Un año entre los persas, de Edward Granville Browne, que tradujiste en 2004?

 

Los dos autores son difíciles cada uno a su manera. La dificultad de Hedayat estriba, sobre todo, en que en las conversaciones de los personajes se utiliza mucho lenguaje vulgar, folclórico si se quiere, (en este sentido se asemeja a Yamalzadeh), para más colmo, creo que los mejores diálogos en las obras de Hedayat tienen lugar entre las mujeres, y nadie como él, considero, ha podido remedar el lenguaje femenino de este país entre mujeres muy tradicionales y religiosas, con todas las dificultades que ello conlleva para la traducción.

En cuanto a Daneshvar, la dificultad de sus textos es que tiene muchas filigranas y detalles culturales, más que el lenguaje en sí. Tanto es así, que Carl Ernst, profesor de lengua y cultura persas en la Universidad de Carolina del Norte, me comentó en cierta ocasión estando en Sevilla como profesor invitado que él utilizaba Suvashun para enseñar cultura e idiosincrasia persas en sus clases.

Creo que los libros de viajes son mucho más fáciles, aunque el texto inglés del profesor Browne tenía la dificultad de ser muy “decimonónico”, pero este obstáculo se salvó fácilmente gracias a los grandes conocimientos de inglés de mi amigo José Ramón Vázquez, con quien publiqué la obra.

 

Una lengua diferente significa también una cultura distinta, entonces al traducir un         contenido en una lengua “X” a otra lengua “Y”, también se está o se debe traducir la cultura, ¿estás de acuerdo con esto? ¿Es difícil para ti traducir la riqueza de la cultura persa  (es decir, es complicado hacer que la cultura persa no se pierda en las palabras, en la traducción?

 

Eso es precisamente lo que yo considero complicado en el oficio de traductor. Considero que todos los lenguajes, dicho de manera intrínseca, son traducibles por cuanto todos son una creación del ser humano. Yo no veo difícil traducir las palabras, las frases, las expresiones, la tristeza o la alegría de un personaje, todas son experiencias que compartimos de manera universal, el quid de la cuestión es cuando el texto está engrasado con una cultura ajena, en este caso, ajena al español.

No es difícil trasladar una frase, es difícil trasladar, traducir el contexto y las connotaciones, transmitir la impresión que un iraní siente al escuchar una palabra o frase determinada a los oídos de un español. Ahí está el reto.

 

¿Tienes preferencia por algún tipo de libros en tu labor de traductor? ¿Prefieres traducir libros de política, de historia, técnicos, de literatura?

 

Mis preferencias son la literatura y la historia, y en este orden. A la hora de traducir una obra tengo mucho en cuenta lo que me va a aportar, es decir, lo que me va a enseñar.

 

Cuando estás traduciendo, ¿cómo sabes que has logrado la frase perfecta, o la que refleje con más justicia lo que se quiso expresar en la otra lengua?

 

No existe la frase perfecta en la traducción, sino la menos mala. Aún así, considero, como sostuve en una pregunta anterior, que la mejor traducción es la que transmite las mismas impresiones en la lengua original, es por eso que a veces tengo que ser un poco “traidore” para lograr el efecto deseado, sacrificar el “cómo” para el “fin”, aunque procuro que eso ocurra el mínimo de veces posible.

 

¿Qué valores de la cultura persa no están presentes en la española y viceversa?

 

De entre los valores que no están presentes en la cultura española es el gran valor que los iraníes dan a sus literatos, especialmente a los poetas. En Irán los poetas son objeto de culto y sus tumbas son lugares de peregrinación donde todo el mundo va a rendir pleitesía. Los iraníes tienen un sentido muy fino de la poesía. Todos —y me refiero a todos los iraníes, sin distinción de oficios— saben de memoria una cantidad de versos considerable, algunos saben centenares de poemas de los autores clásicos, lo llevan en la sangre.

Sin embargo, en España existe más apoyo económico a la literatura. Aquí se instituyen premios con retribuciones en metálico que en Irán tienen una presencia anecdótica.

 

¿Eres perfeccionista en tu trabajo o más bien práctico?

 

En la traducción de obras literarias, perfeccionista. Intento traducir no sólo lo que dice el autor sino cómo lo dice, que es lo importante. Al traducir noticias, me esfuerzo por ser más bien práctico pues casi siempre lo importante es transmitir lo que se dice, y menos cómo lo dice. Traduciendo noticias no hay tiempo para florituras.

 

¿Cuál es tu relación con los diccionarios, los usas constantemente, usas varios a la vez, le preguntas por algún giro lingüístico del persa a Mina, tu esposa, de vez en cuando, o tienes otros secretos profesionales?

 

Los diccionarios son una herramienta indispensable para el traductor pues es una manera de ver qué solución han dado otros a un problema de equivalencia. Ni que decir tiene que Mina, mi esposa, es una ayuda inestimable para mí, sobre todo en los giros coloquiales y en los vulgarismos. Ella es mi mejor diccionario.

 

¿Qué me puedes comentar de tu trabajo actual en Irna? ¿Te sientes cómodo traduciendo noticias?

 

Estoy muy cómodo en IRNA donde desempeño una labor que me gusta y me enriquece en mis conocimientos del persa moderno. Gracias a este trabajo cada día me desenvuelvo mejor en este idioma a la vez que aprendo nuevas equivalencias al español para términos nuevos y no tan nuevos. Es un trabajo que cada día me convierte en mejor traductor, a la vez que, todo hay que decirlo, estoy al día de todo lo que ocurre en Irán. Pero este trabajo tiene una cosa mala: el estar enterado de todas las noticias, sobre todo las del ámbito internacional que constituye el grueso del volumen de las noticias que traduzco, es algo crispante. Es difícil llegar a casa y desconectar.

 

¿Te animarás alguna vez a traducir del castellano al persa?

 

Nunca me lo he planteado pero creo que no. Jamás un traductor podrá traducir como lo hace a su lengua materna, así que creo que eso es una tarea que desempeñará mejor que yo un iraní que sepa español. Hay mucho trabajo por hacer en mi idioma respecto a la cultura persa, de lo contrario, es decir, dar a conocer la cultura hispana en Irán, no es mi campo y para eso están los hispanistas iraníes, que afortunadamente son cada día más.

 

Como te fascina la cultura persa, y tu esposa es iraní, ¿te gustaría vivir en Irán, le gustaría  a Mina, a vuestro hijo: Arash?

 

Es un plan que tenemos. Es posible que de aquí a unos años nos vayamos a Irán a vivir. De no ser así, entonces pienso estar una larga temporada allí para completar mis conocimientos. Mi hijo es pequeño aún para decidir si le gustará o no.

 

¿Qué lengua hablan en casa ustedes con más frecuencia?

 

Los dos idiomas, aunque el español con más frecuencia. El ambiente empuja.

 

¿Cuáles son tus escritores favoritos, en todas las lenguas?

 

Difícil pregunta. Desde muy joven me ha gustado la divulgación científica, sobre todo la astronomía (Carl Sagan, Martín Gardner, Paul Davies, Gamov), la ciencia ficción de Arthur C. Clarke y Philiph Dick, las obras de Arthur Koestler, Chesterton, Dostoievski, Thomas Mann, y, en filosofía, disfruto mucho leyendo a Bertrand Russell y a Karl Popper.

 

¿Qué te gusta hace en tu tiempo libre?

 

Del poco tiempo libre que dispongo lo que más me gusta es reunirme con mis amigos y discutir. Se aprende tanto debatiendo como leyendo. Considero que el debate es otra fuente de conocimiento tan válida como la lectura.