Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo.

ISSN 1669-9092

Número 6 Año II Abril/Mayo 2004

 

portada

 

 

 


 

 

PÉRDIDA DE LA RELIGIOSIDAD POR EDUCACIÓN RELIGIOSA:

ERWIN RINGEL

 

Lidio Mosca Bustamante (Argentina)

 


 

 

 

 

El profesor Erwin Ringel nació en la ciudad de Temesvar, Rumania en 1921 y falleció en 1994 en Viena. Llegó de niño a Austria, razón por la cual pudo adaptarse sin inconvenientes. Su actividad en el campo de la Psicología ha sido coronada por el éxito. Sus trabajos sobre el suicidio lo llevaron a gozar de fama internacional. En el año 1948 fundó el Departamento para Prevención del Suicidio. En 1954 el Departamento para Medicina Psicosomática. En el año 1960 describió el Síndrome Presuicidial. En 1978 fundó la Sociedad Austríaca para Medicina Clínica Psicosomática. Desde el año 1960 al año 1988 fue Presidente del Instituto de Psicología Individual.

 

         Ha sido autor de varios libros, entre los que se destacan principalmente El alma austríaca, Los primeros años deciden y Pérdida de la religión por educación religiosa. Dedicó gran parte de su tiempo a dar conferencias en salas culturales, escuelas, universidades y otras instituciones.

 

         Su presencia en el quehacer sociopolítico ha sido relevante en Austria, hasta tal punto que fue bautizado por el pueblo como “El psiquiatra de la Nación”.

 

         Este artículo pertenece a Lidio Mosca Bustamante. El mismo se basa en la obra de Erwin Ringel: Pérdida de la religiosidad por educación religiosa.

 

 

 

      Los comentarios del Profesor E.Ringel se refieren a la Iglesia Católica en general, pero principalmente a la de Austria. Cuando él se refiere a las autoridades de la misma lo está haciendo a los Obispos, pero no a todos ellos, ya que en Viena los hay de conducta y parecer muy distinto.

Advierte que sus trabajos no deben ser interpretados como una difamación respecto a la religión. Ni tampoco desea él ensuciar la imagen de la Iglesia, como podrían interpretarlo personas malpensadas. Nada de eso. Él entiende que si ama a la Iglesia es su deber preocuparse por los hechos negativos que la alejan a ella de su verdadero camino.

 

         Es fundamental tener en cuenta que el estudio en cuestión considera el estado de la iglesia en los países de Europa Occidental, lo que equivale a decir que es la iglesia del mundo del consumo material. Y si se me permite un comentario muy personal yo diría que es la iglesia de una región del mundo en que el objeto material tiene mucha más importancia y consideración que el objeto espiritual.

 

Anualmente aumenta la cantidad de personas que la abandonan (En Austria las personas que están bautizadas pertenecen, quieran o no, a la misma, y deben pagar un impuesto obligatorio mensual cuyo monto lo determina la misma institución y que está de acuerdo con la ganancia del feligrés. Se trata de un impuesto individual y no familiar. Para separarse de la Iglesia el ciudadano deben hacerlo por escrito y fundamentando la causa de la deserción). La falta de pago causa la negación de la Iglesia para prestar sus servicios, esto significa que cuando el ciudadano fallece no cuenta con los últimos sacramentos y no será enterrado cristianamente. Este convenio entre la Iglesia católica y el Estado Austríaco es producto de un acuerdo entre el gobierno dictatorial de Adolfo Hitler, que ordenó la separación de la Iglesia del Estado. Sin embargo, él pagaba sus impuestos.

 

         Dice Erwin Ringel:

 

 “La iglesia católica (europea) se halla en una gran crisis y no tiene ella ya eco en la gente.”

 

“A pesar de que en estos tiempos los feligreses demuestran tener una tendencia a una verdadera y seria religiosidad. Ellos buscan el sentido de la vida y una orientación que ella podría brindarles. La iglesia tiene en su interior un verdadero tesoro de posibilidades, pero se muestra insuficiente y hasta no lograr transmitir la confianza necesaria. La presencia de la Iglesia como instancia ética y como señaladora del camino para la vida ha disminuído. Al parecer la iglesia occidental se “evapora”.”

 

         “En la revista “Der Entschluß” (“La Decisión”) (7/8 1984)... el Cardenal Franz König ha publicado un artículo con el título “Die Kirche ist krank, sie kämpft ums Überleben”  (La Iglesia está enferma, ella lucha por sobrevivir”)... les mostramos un pasaje interesante del mismo:”

 

         “Un obispo de un pequeño país que pertenece a la gran Europa no tiene hoy una tarea simple. Adonde quiera que mire hallará al lado de otras cosas buenas también un desmontaje de la vida religiosa. Él sabe que en muchos países del tercer mundo existe un crecimiento de la Iglesia, pero en Europa -en muchos países de Europa Occidental- está disminuyendo...

         “Si ustedes observan nuestras organizaciones en los pueblos se hacen válidas aquellas palabras de Cristo: “Vosotros sois como las sepulturas que están pintadas de blanco y parecen bellas, pero en su interior se encuentran llenas de huesos, suciedad y putrefacción” (Mt 23,27)

 

         “Aquel que siente ser parte de la Iglesia y la ama también siente su debilidad y heridas en su propio cuerpo...”

 

Al parecer la situación socioeconómica tiene una importancia considerable en la situación de La Iglesia. En el Tercer Mundo, lugar en que la pobreza y la necesidad casi todo lo dominan y el pan de cada día es inseguro, la necesidad de ella se hace indiscutible. En cambio, en aquella región del planeta en que el bienestar (aunque ahora ya amenazado y disminuído) han reinado hasta hace muy poco tornan su presencia como un simple adorno.  El profesor E.Ringel busca los responsables de esta situación y escribe más adelante:

 

         “¿Quién es culpable de esta miserable situación? ¿Los sacerdotes que demuestran tener poco coraje para cumplir con su misión?...¿Debo hacer responsables a mis conciudadanos porque ellos demuestran tener una visión muy restringida en el momento de juzgar la realidad ya que se cierran en vez de abrirse a la gente?... ¿Debo acusar a la curia de Roma o tal vez al mismo Papa porque no comprenden la mentalidad de los distintos países y continentes?...¿O tal vez debo acusar a los gremios de laicos que no poseen la formación suficiente..., porque no saben actuar con el espíritu misionario necesario frente a los feligreses...? ¿Debo atacar a los jóvenes que se acercan a la Iglesia sin el suficiente convencimiento y que no consideran con el necesario respeto las normas religiosas?”

 

El profesor Erwin Ringel nos demuestra que las instituciones colectivas sufren en este caso el mismo proceso de enfermedad mental que los seres humanos. ¿Quiénes son los culpables de la neurosis del niño? Los padres. ¿Y quiénes son los culpables de la neurosis de la Iglesia Católica? ...

 

         Luego de hacer un análisis exhaustivo de todas las causas “externas” a la Iglesia que pudieran ser las responsables de la situación negativa se concentra luego en el análisis de la misma Iglesia. Como hace el experto cirujano que avanza entre las fibras musculares y otros tejidos para obtener el diagnóstico verdadero, penetra E.Ringel en la misma Iglesia para comprenderla “desde adentro”:

 

         “La Iglesia como fuente generadora de Neurosis:”

 

“La esencia y espíritu de la neurosis:

 

          Podemos definir a la neurosis como al conflicto que existe entre las tendencias concientes e inconscientes del individuo.  La psiquis de la persona no sólo es influenciada por hechos que él conoce sino también por hechos “inconcientes” que él ha “olvidado”, porque lo ha desplazado del plano conciente al inconciente, principalmente porque éstos son para él desagradables, prohibidos a veces y que lo enfrentan al sujeto con problemas.”

        

Estas situaciones “desagradables” son desplazadas hacia el inconsciente porque la persona las juzga como “insoportables”. El sujeto no está “en condiciones” de conllevarlas en su conciencia y hacerlas partícipes de su vida diaria,  so pena de sufrir situaciones que para él son “insoportables”.

 

Resumen del origen de la neurosis en el niño: Ella se origina de un conflicto entre la conciencia y determinadas tendencias o impulsos prohibidos. Este conflicto está producido por agresiones originadas en la conducta equivocada de los padres. La negación de ese conflicto (por parte del niño) conduce a una solución ineficaz. Dice Ringel en su libro “Die ersten Jahre entscheiden” (Los primeros años deciden): “Ningún niño llega al mundo neurotizado. Esta alteración no tiene nada que ver con la herencia genética. Hay situaciones de conflicto que lo obligan al niño a negarlo... mientras el adulto tiene una pequeña posibilidad de evitar la negación y, con eso, evitar la neurosis...El niño llega al mundo con la necesidad (y capacidad) de adaptarse al mundo orientándose a través de sus padres...Él siente la necesidad de amar incondicionalmente a sus padres, de aceptar y tomar por cierto lo que ellos dicen... depende él totalmente de sus padres, los que tienen, por así decir, la posición de verdaderos dioses en su vida. La catástrofe comienza cuando esa dependencia no es correspondida como debe ser. Los sentimientos de indiferencia o de falta de amor (o falso amor) por parte de los padres son captados de inmediato por el niño. Ante esta nueva situación el niño comienza a transformar su “sí” en un “no”. Pero ese “no” es para la criatura insoportable, porque no podría vivir sabiendo constantemente que él odia a sus padres. Este proceso de enfermedad no se produce por un hecho único y aislado sino por hechos repetitivos que producen una atmósfera neurotizante.”

 

Esto, valga como resumen, ya que habría que completar el proceso del origen de la neurosis agregando y explicando que las situaciones de contradicción o ambivalentes de los padres son objeto frecuente del inicio de la afección en el infante y no sólo la falta de cariño o el amor fingido.

 

En cuanto a la Iglesia, como timón en la fe del hombre la se convierte en un factor generador de neurosis después de que ella misma ha sido neurotizada. Por otro lado, su ambivalencia y sus contradicciones enferman al feligrés. Es necesario entonces analizar cómo es que ella pasó a ser una institución “enferma” y cómo traspasa ella esta enfermedad de neurosis a sus miembros espirituales.

 

Dice E.Ringel:

 

         “La Iglesia arriba a un momento histórico en que desarrolla una activa  participación en el poder cultural, económico y político de la sociedad. Esto sucede, concretamente, en el momento en que ella se une a los que detentan el poder. Esto comenzó en el siglo IV d.C., o sea, con la política de Constantino el Grande y las guerras comenzaron a hacerse bajo el signo o símbolo de la cruz. En pocas décadas ella se convirtió en la religión oficial del Estado. El abuso del poder la llevó a apartarse de la doctrina de Cristo. Nosotros queremos resumir los puntos en que ella se separa de Cristo (Naturalmente sin pretender tener la razón absoluta):

 

-De ser una organización falta de poder se convierte en poderosa, ese poder fue utilizado en su propio beneficio.

 

-De ser una organización pobre se convirtió en una rica, desde entonces ya no representa los intereses de los necesitados.

-De ser perseguida pasó a ser perseguidora;

 

-De acusada y juzgada se convirtió en juez;

 

-De humillada tornó en ser una institución Orgullosa.

 

-De paladines de la paz se volvieron soldados fanáticos y bendicen las armas.

 

-De voceros de la humanidad son ahora apóstoles del enfrentamiento y amigos de la discordia.

 

-Perdieron contenido en el mensaje y predican el formalismo.

 

-De representar una religión cargada de pasión y de practicar el compromiso con la fe se convirtieron en teólogos racionalistas.

 

         Esos errores y confusiones son terribles de por sí, pero esto no queda ahí, Este proceso va acompañado de un mecanismo de negación, es decir, que no reconocen haber caído en estas faltas.”

 

En otro apartado dice E. Ringel que la Iglesia Católica tiene la posibilidad de “curar” su neurosis. Afirma que si el Primer Concilio Vaticano (1870/71) afirmó esta neurosis en el alma de la Iglesia, el Segundo Concilio Vaticano, iniciado y dirigido por el Papa Juan XXIII abrió la posibilidad de que esta institución milenaria y de gran importancia mundial cambie esa situación negativa. Nos advierte que a una institución es muy difícil proponerle una psicoterapia. Señala que el hecho de que ella decide enfrentar sus errores y de aceptarlos públicamente es un acto de valentía y de buena intención que recupera confianza de sus feligreses hacia la institución. Recuerda que en la Iglesia siempre hubo personas o procesos en este sentido y nombra a Francisco de Asís, la reforma y la contrarreforma como momentos positivos en este sentido.